domingo, 1 de junio de 2014

No todos son iguales

Aunque tengan sus cosas (eructos, gases, deportes, asquerosidades) si no hubiera nada de esto en ellos no serían lo que son, hombres. Despistados e idiotas, tienen ese rasgo que los caracteriza, que si no lo tuvieran serían todos gays pero, por suerte, no lo son. No nos podemos quejar, hay que aceptarlos aunque nos estresen y nos enojemos. Es algo que no se puede evitar.
Así como tienen cosas feas también tienen su lado tierno y lindo, aunque la gran mayor parte de las veces sea solo por interés hacia tu cuerpo, apuestas con sus amiguitos o ganas de "sacarse las ganas" con vos, después de todo esto SIEMPRE, sea por lo que sea, vamos a terminar solas, lastimadas, con el corazón roto y ahogándonos en un mar de lágrimas. Porque así es el ciclo de una relación adolescente: conocerse, quererse, verse, amarse, cuernos, tristeza, llanto, separación, olvido.
 Pero después de toda esta tormenta llega ÉL, llega la calma.
Es demasiado difícil de encontrar pero sin embargo está, está ahí esperando que una de nosotras aparezca y le pongamos el mundo de cabeza (y él a nosotras). No creo que la mejor forma de llegar a él sea buscándolo, si vos buscas y buscas nunca vas a encontrar nada, dejalo ser, cuando vos menos pienses va a aparecer y poquito a poco te vas a dar cuenta de que no todos son iguales, vas a tener fe en alguien y te vas a enamorar.
OJO, esta persona no va a ser el pendejo más fachero de tu escuela, no va a tener de 18 años para abajo, en esa etapa de la adolescencia los chicos son muy inmaduros, inevitablemente.
 Esperalo porque siempre llega y nunca falla.


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